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Fecha: September 5, 2019 Autor: Mtro. Paul Valdes
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Estancamiento y primer informe

El presidente actúa políticamente correcto al afirmar que debe darse prioridad al desarrollo, pero no debe perderse de vista que va de la mano del crecimiento económico.

El primer informe presidencial de Andrés Manuel López Obrador, se realizará en un entorno donde la economía mexicana está estancada. De acuerdo a cifras de diversas instituciones como INEGI, la economía mexicana tuvo un ligero decrecimiento de .2% en el primer trimestre, y de 0% en el segundo trimestre.

Ante este escenario, el Presidente López Obrador, ha señalado estar más preocupado por el desarrollo que por las bajas cifras del crecimiento, pues indica que “crecer es crear riqueza y el desarrollo es crear riqueza y distribuirla”. Sin duda es un mensaje políticamente correcto y asertivo para una opinión pública lastimada por grandes brechas de desigualdad social, sin embargo es irresponsable porque históricamente no hay desarrollo sin un crecimiento sostenido y consistente, de la misma forma como no hay queso sin haber ordeñado antes a la vaca.

Los bajos niveles de crecimiento económico pueden terminar por afectar el PIB per cápita, e incluso en una eventual recesión y crisis los más afectados terminan siendo los sectores más pobres. La transferencia de subsidios directos al viejo estilo de generar clientelas no es suficiente para salir del atraso. El economista hindú Amartya Sen, afirma que el desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de libertad como la pobreza, la tiranía y la escasez de oportunidades económicas, por ello el desarrollo es libertad.

El Presidente sabe que cuenta con una amplia credibilidad en opinión pública, y ha dominado la agenda pública con los temas centrales de su propuesta política: combate a la corrupción y austeridad. Sin embargo, al desacreditar las cifras que lo cuestionan y generar un proceso de desmantelamiento institucional sin contar con un plan estructurado, ha generado desconfianza, elemento clave para la economía. Más tarde que temprano, la realidad se impondrá, esperemos que no demasiado tarde.

Las estimaciones de organismos como el Fondo Monetario Internacional y la CEPAL se ajustaron recientemente a la baja, y rondan un intervalo máximo de 0.7% para 2019, insuficiente para las necesidades del país, y lejos de la promesas del Presidente de crecer al menos el 0.2% para este año. El voluntarismo presidencial es uno de los rasgos de este sexenio. La voluntad de un solo hombre no soluciona la economía o los problemas nacionales.

El presidente actúa políticamente correcto al afirmar que debe darse prioridad al desarrollo, pero no debe perderse de vista que va de la mano del crecimiento económico, pues sin este, el desarrollo está comprometido.

Sin duda, uno de los principales temas que ha traído el ascenso de AMLO es el valor de la justica social y el combate a la corrupción. Trabajar para disminuir las brechas de desigualdad social es un noble propósito que se alcanzará a partir de un consistente crecimiento económico. En distintas épocas, sociedades que han experimentado salir del atraso económico cómo Japón, España y más recientemente los tigres asiáticos -Taiwán, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong-, han registrado crecimiento económico como premisa básica y, en consecuencia desarrollo para sus sociedades. Por ello es necesario, como dice la sabiduría popular, primero ordeñar a la vaca, para después hacer el queso.

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