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Fecha: June 25, 2019 Autor: Redacción Parametro
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Migrantes, opinión pública y Trump

Trump se encuentra en campaña ante el cierre de su cuatrienio y su desventaja en las preferencias, por lo que su discurso anti-migratorio, cobra fuerza.

Hasta mediados de los 90, México tenía “la política de no tener política” respecto a la migración, dado que el gobierno se había mantenido al margen de emigrantes e inmigrantes; posteriormente la Ley General de Población (LGP) se encargó de regularla. Ya en 2012 entró en vigencia La Ley de Migración; esta integró los tratados internacionales que México había suscrito; y, en 2016, cerca de doce estados contaban también con una ley migratoria.

La raíz de estas regulaciones estaba dirigida a principalmente a la problemática de la migración de los mexicanos a Estados Unidos, sin embargo, la desigualdad y la falta de oportunidades está acentuada en toda América Latina, por lo que el fenómeno también está generando la llegada de extranjeros al país y no solo la salida de connacionales.



Si bien la población superior a 124 millones de mexicanos triplica a toda la población de los países centroamericanos en su conjunto, el PIB de México –alrededor de mil billones de dólares– sextuplica el PIB de toda Centroamérica –279 mil millones de dólares–, de acuerdo con la CEPAL (2019).

En términos de PIB per cápita, Panamá́, México y Costa Rica rondan los 10 mil dólares por persona al año; el triple de la media latinoamericana y muy superior a países como Nicaragua y Honduras, donde el PIB per cápita apenas supera los 2 mil dólares anuales. La pobreza y desigualdad, además de problemas asociados como la violencia, generan la huida masiva desde sus lugares de origen.

En México se han generado una serie de “caravanas migrantes” en un periodo sumamente corto: el 12 de octubre del 2018; miles de migrantes salieron de Honduras hacia Estados Unidos, a la cual se le sumaron guatemaltecos y salvadoreños; a su llegada a México se calcularon hasta 7 mil migrantes.  En el mismo mes, una segunda caravana –principalmente de Honduras– intentó ingresar a territorio mexicano.

En noviembre, mil 500 salvadoreños cruzaron de Guatemala a México como parte de su camino hacia Estados Unidos, a la que días después se sumaron más migrantes que buscaban reunirse con sus paisanos y familiares que habían cruzado.

Ya en el actual sexenio, cerca de 2 mil centroamericanos, ingresaron al país; a ellos les fue otorgada la llamada tarjeta de visitante por razones humanitariaspara acceder a comida y empleo, situación que generó rechazo bajo argumentos como que hay mexicanos que no cuentan con acceso a comida y empleo como para pensar en cubrir las necesidades de extranjeros.

La más reciente encuesta de El Universal revela que dos de cada tres mexicanos (61.5%) están en de acuerdo con que se le impida el paso a migrantes que intentan ingresar al país sin documentos, cifra superior a la obtenida en el mes de octubre (48.9%). Además, actualmente el 53.7% de los encuestados está en desacuerdo con que se les otorguen visas de trabajo a los inmigrantes y hasta el 44.4% considera que el gobierno de México debe expulsar inmediatamente a los extranjeros irregulares o indocumentados.

Respecto a las negociaciones con el presidente Donald Trump, 9 de cada 10 encuestados creen que el presidente de México debe solicitar que cesen los ataques verbales hacia los mexicanos. Con respecto a la carta que le envió a Trump, la gran mayoría (76.3%), considera que la respuesta de Andrés Manuel ha sido adecuada.

A pesar del famoso acuerdo negociado por el canciller, Marcelo Ebrard, el 47.3% de los encuestados por El Universal, considera que Trump cumplirá sus amenazas respecto al aumento de aranceles.

Trump se encuentra en campaña ante el cierre de su cuatrienio y su desventaja en las preferencias, por lo que su discurso anti-migratorio puede cobrar fuerza, pero México requiere una estrategia económica y discursiva firme que merme el impacto del mismo. Debe comenzar por dar certeza a los inversionistas y dejar de solicitar la aprobación de grandes proyectos “a mano alzada” que restan seriedad.



Debe mirar hacia otros socios comerciales y, si va a dar la mano a los migrantes, debe saber comunicar los cómose impactos, así como fijar postura y solicitar acuerdos frente a los países de origen de los migrantes, que han dejado crecer los problemas sociales y económicos hasta forzar la salida de sus pobladores.  Los acuerdos y alianzas a nivel regional en lo que respecta a este tema, nos convienen a todos.

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