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Fecha: September 13, 2018 Autor: Redacción Parametro
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De las propuestas de campaña al gobierno

El reto después de ganar una elección, es aterrizar las propuestas para centrarse en una administración pública efectiva

<Andrés Manuel López Obrador como presidente electo, goza del 72.3% de aprobación (casi 6 puntos arriba de su antecesor), lo que significa que tiene un alto grado de legitimidad social.

En el mismo ánimo se evalúan buena parte de sus propuestas de campaña, entre las que destacan eliminar la corrupción del gobierno, con una aprobación del 94.7%; bajar el sueldo a los altos funcionarios con 93.7% de apoyo; la construcción de una nueva refinería, y la venta del actual avión presidencial, con 79.6 y 68 por ciento de respaldo respectivamente

Los planteamientos que han resultado más polémicos y polarizantes en la opinión pública, son la amnistía o el perdón para algunas personas involucradas en ciertos delitos, aprobada solo por el 30.8% de la población; la designación de Manuel Bartlett al frente de la Comisión Federal de Electricidad, que sólo agradó al 45.5% de los mexicanos; y echar para atrás la reforma educativa, medida que sería rechazada por un 54.5% de los mexicanos (Encuesta Telefónica Nacional N° 32 de Parámetro).

El reto consecuente después de ganar una elección, es aterrizar las propuestas a una coyuntura política y una realidad distinta a lo que clama la vox populli; dejar la demagogia de las campañas para centrarse en ejercer una administración pública efectiva que sirva a las necesidades más apremiantes del país.

Parte del secreto de la estabilidad y gobernabilidad de la nueva gestión, radicará en conciliar las propuestas de campaña con un gobierno que llegará sujeto a limitaciones de recursos materiales y humanos, y al tiempo para ejecutarlos.

El tema de las reducciones presupuestarías, tendría que aplicarse y comunicarse de forma que no afecte negativamente al capital humano que, regido por las leyes del mercado, se enfrentará a limitaciones y pérdida de incentivos.

Datos de la encuesta de Parámetro, realizada la última semana de agosto, señalan también que el 46.5% de los mexicanos creen que el presidente electo cumplirá sus promesas de campaña y el 43% considera que cumplirá por lo menos a medias. Además, el 32.4% espera que cumpla inmediatamente y el 46.2%, que lo haga en tres años.

Pretender satisfacer a toda costa a la opinión pública, con elevadas expectativas de cumplimiento de propuestas, puede ser un riesgo latente en contra de la eficiencia como una administración responsable.

Ya puso el ejemplo esta semana el futuro secretario técnico del gabinete, el empresario Alfonso Romo, quien señaló que el precio de las gasolinas seguirá subiendo, estará sujeto al mercado, y que en consecuencia no lo controlará López Obrador. Buena noticia que da certeza al mercado, pero mala para los segmentos de opinión que buscaban reivindicación con esta sentida demanda durante la campaña.

Por: Mtro. Paul Valdés C.

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