Fecha: September 23, 2017 Autor: Redacción Parametro
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¿Qué sigue para el país que ha mostrado su mejor cara ante la adversidad?

Es necesario que la participación que vemos hoy, trascienda la coyuntura.

Quienes trabajamos en Parámetro, tuvimos la oportunidad de estar en la comunidad de Ahuatenco, en Ocuilan, municipio ubicado al sur del estado de México que, de acuerdo con la evaluación de protección civil de la entidad, se identificó como el más afectado por el sismo del pasado martes 19 de septiembre.

El saldo es de 93 escuelas afectadas, 108 viviendas con pérdida total y 45 iglesias dañadas, 558 casas que tienen daños parciales y 240 personas en albergues.

 

¿Qué vimos?

El rostro sombrío de la pérdida: casas caídas en la región y en el trayecto hacia ella; creyentes sin una iglesia en la cual enriquecer su espíritu; nuevas necesidades de los habitantes que se suman a las que existían antes del #19S; escuelas sin las condiciones óptimas para recibir a sus estudiantes que, de acuerdo con la última notificación de las autoridades, deberían reanudarse el próximo lunes.

Sin embargo, vimos también el rostro más noble de la generosidad, la unión y el esfuerzo: largas filas de vehículos esperando su turno para ayudar, originarios de distintos municipios, entidades, instituciones y empresas; cartulinas con emotivos mensajes de agradecimiento y, además, rostros de esperanza.

 

¿Qué sigue?

Poner a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades e instituciones ante la necesidad de reconstrucción; mantener la cohesión social y la generosidad hasta que las familias damnificadas recuperen la estabilidad; generar estrategias para impulsar la economía de los estados afectados y, aún más importante, que la participación que vemos hoy, trascienda la coyuntura.

Entidades como Chiapas y Oaxaca enfrentaron el 7 de septiembre los resultados de un sismo de mayor intensidad que el de este martes, y la recuperación aún está en proceso; la movilización a favor del estado de México, Morelos, Guerrero, Puebla y Ciudad de México, puso a prueba la capacidad de organización de la sociedad mexicana para dar alcance a todos los damnificados. Lo que viene ahora es una prueba de resistencia y constancia.

 

Redacción: Yanet G. Sánchez Monroy

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