RECOMENDACIONES
World Association for Public Opinion Research
American Association for Public Opinion Research
Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y…
Advertising Week Latinoamérica
CONSULTAR MÁS RECOMENDACIONES >
Fecha: July 1, 2015 Autor: Mtro. Paul Valdes
Compartir Nota >

Lecciones de Campaña 2015

6 de cada 10 mexicanos (61.3%) afirman que las campañas no les ayudan en nada a orientar su voto.

Las campañas presidenciales de 2006 y 2012 se desarrollaron bajo la contratación de miles de anuncios en los medios masivos de comunicación, muchas de estas fueron cuestionadas bajo el supuesto de que abonaban la inequidad de recursos en campaña. Bajo este argumento, la reforma político electoral del 2013 se orientó a una restricción de medios en el que la autoridad electoral asigna tiempos para su contratación y centraliza la fiscalización de recursos a los partidos políticos nacionales.

De manera general, la reforma del 2013 generó las bases de un modelo de campaña que privilegia el contacto directo con el ciudadano, obligando a los candidatos a la búsqueda del voto en campo, a una campaña principalmente por tierra.

Bajo este modelo, los partidos con mayores recursos de estructura territorial desarrollan ventajas en un corto periodo de campaña de 33 días para diputados locales y ayuntamientos, y de hasta 60 días para la elección de diputados federales. De acuerdo a datos de la encuesta telefónica nacional de Parámetro Investigación levantada del 25 al 27 de abril (www.parametro.com.mx), una tercera parte de los ciudadanos (33%) manifiestan haber sido contactados por candidatos o miembros de partidos políticos durante el primer mes de campaña federal, y 67% manifestó no haber sido contactado.

En tanto que, las principales demandas de la opinión pública para los candidatos en campaña fueron que hablen con honestidad (31.3%) y en segundo lugar que presenten trayectoria y propuestas atractivas (24.5%).

En 2015, las campañas por aire (mediáticas) fueron ejecutadas en una etapa inicial que buscó el contraste o diferenciación, y en segundo lugar la propuesta. Redes sociales como Facebook, Twitter e Internet se convirtieron en los medios emergentes de esta campaña. Paradójicamente, nos quedamos con el mensaje de que el partido ‘x’ es corrupto, y la respuesta de este: “pero ellos también”.

La campaña mediática a nivel nacional, no se aliena necesariamente con las demandas e intereses de la opinión pública local; y este es un problema porque eventualmente incrementa el desinterés hacia la política en general.

De acuerdo a datos de la citada encuesta, a 81.3% de la población no le gustaron los anuncios de los partidos políticos. El dato revela el rechazo a las campañas de contraste y negativas lanzadas en la primera parte de la campaña federal.

¿Las campañas tienen efectos en el voto?

6 de cada 10 mexicanos (61.3%) afirman que las campañas no les ayudan en nada a orientar su voto. Al 13.5% le ayudan poco y 2 de cada 10 (22.3%)  le ayudan algo y mucho a decidir por quién votar.

Es posible que en un contexto de desafección y desinterés hacia la política en general, y hacia votar en particular, la variable de la identidad hacia los partidos se consolide como un ancla de la participación político electoral en México. La identidad partidista nos muestra el nivel de identificación de los ciudadanos hacia los partidos políticos nacionales. Esta variable esta supeditada a factores estructurales como el origen social de los partidos, a la imagen de estos en la opinión pública, y acontecimientos coyunturales asociados con los partidos.

Los votos duros son la base de partidistas que se sienten fuertemente atraídos hacia su partido, independientemente de las coyunturas se mantendrán leales al partido en cuestión. Los votantes blandos son partidistas que eventualmente pueden cambiar su orientación del voto en función del contexto, de las características de la campaña y del candidato. De esta manera, quien tiene una base más sólida de electores y un aprovechamiento más eficiente de esta estructura, tomará ventaja. Este tipo de electores se orienta fuertemente por una postura ideológica en la que acepta la información que refuerce sus creencias partidistas, y discrimina aquella que la cuestione (disonancia cognitiva).

Aquellos que no se identifican con los partidos se convierten en el objeto del deseo de las campañas, pues en elecciones competitivas su orientación resulta estratégica para obtener el triunfo electoral.

Las campañas en 2015 tuvieron como principal método al contacto directo con el ciudadano, y a la capacidad logística para motivar a los ciudadanos a acudir a votar. Queda en manos de los partidos políticos nacionales reflexionar sobre las ventajas y desventajas del modelo de campaña por tierra para nuestra democracia.

Foto: Instituto de Comunicación Política.

ENVIAR POR E-MAIL
IMPRIMIR
TAMAÑO DE TEXTO

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *