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Fecha: July 29, 2013 Autor: Mtro. Paul Valdes
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Reforma energética y opinión pública

Para el caso de la reforma energética, cada uno de los tres principales partidos del país presentará por separado su propuesta al Congreso. Esto no quiere decir que no se apruebe la reforma, pero si se aprueba implicará un desgaste importante para el gobierno en turno.

La reforma fiscal y energética son las más importantes para el actual sexenio porque son las que pueden generar los recursos necesarios para que funcionen óptimamente el resto de las reformas. También serán las de mayor debate ideológico y de mayor desgaste en opinión pública.

 Las dos primeras reformas aprobadas en este gobierno, la reformas educativa y de telecomunicaciones fueron aprobadas y consensuadas al amparo del Pacto por México, sin embargo la necesidad de debate ideológico sobre el tema y la presión interna en los partidos provoca que la reforma energética sea muy difícil aprobada por consenso.

 Lo que nos espera en próximas semanas es una suerte de batalla por la opinión pública. Y es que las divisiones internas en PAN y PRD auguran una polarización del debate, todos las corrientes quieren posicionarse.

Dentro del PAN, todavía esta presente la fractura entre maderistas y corderistas. Y en el PRD, la corriente de los chuchos presentará la propuesta de reforma energética del PRD, pero también cuenta lo que haga Marcelo Ebrard que en un afán de posicionarse en la agenda nacional ha lanzado el reto de debatir sobre la reforma energética con quien se deje. Asimismo, la corriente de la izquierda representada por López Obrador y Movimiento Ciudadano ya ha advertido que saldrá a las calles para tratar de ganar la opinión pública. Finalmente, el PRI como partido en el gobierno tiene la necesidad de aprobar una reforma largamente pospuesta, y ahora más que nunca necesaria para generar las condiciones de empleo y desarrollo a futuro de la economía del país.

 El hecho es que a diferencia de las dos primeras reformas del sexenio, para el caso de la reforma energética, cada uno de los tres principales partidos del país presentará por separado su propuesta al Congreso. Esto no quiere decir que no se apruebe la reforma, pero si se aprueba implicará un desgaste importante que el Presidente, y el partido en el gobierno enfrentarán.

 A este escenario se suman una expectativa a la baja de la economía. De acuerdo a Banco de México, se estima que la economía mexicana crezca al 2.8% para 2013, después del 3.7% que había anunciado a principios del año. Esta variable tiene una influencia directa en la aprobación presidencial, la cual promedia en varias encuestas alrededor del 50%.

De acuerdo a CIDAC, el presidente y su partido enfrentan dos de las reformas tradicionalmente más impopulares: la energética y la hacendaria. La primera ha sido un tabú histórico, y la segunda golpea de manera directa al bolsillo de los mexicanos. En consecuencia, es previsible un ambiente de polarización política y muy probablemente un descenso en la popularidad presidencial cuando salgan a la luz los términos de sus iniciativas.

 Lo importante es que el Presidente Peña Nieto y el Partido en el gobierno logren una reforma energética y fiscal que beneficie a los mexicanos, incluso considerando que se trata típicamente de reformas impopulares, pero muy necesarias para el desarrollo del país.

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